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29 marzo, 2017

30 DE MARZO: DÍA INTERNACIONAL DE LAS TRABAJADORAS DEL HOGAR

Por Revista Reviradas

Comencemos por definir ¿qué es trabajar? La RAE nos ofrece 18 definiciones de la palabra trabajar, de las que voy a recuperar solamente algunas.

Trabajar: Ocuparse en cualquier actividad física o intelectual. Aplicarse o dedicarse con esfuerzo a la realización de algo. Intentar conseguir algo, generalmente con esfuerzo.

Luego, identifiquemos las labores de una ama de casa: barrer, trapear, lavar, doblar y planchar ropa, ordenar, sacudir, hacer y servir comida, lavar platos, regar las plantas, cuidar a lxs hijxs, comprar suministros para el hogar, etc. La lista es demasiado larga y varía de acuerdo a cada hogar y cada mujer.

¿No son estas actividades físicas? ¿No se dedican las amas de casa con esfuerzo a su realización? La respuesta es SÍ, por supuesto que sí. Entonces, ¿por qué no se le considera trabajo? Probablemente porque no se recibe ninguna remuneración en concepto de pago por realizar estas tareas domésticas o porque se considera que es una obligación que se debe asumir por ser madre, esposa y sobre todo, por ser mujer.

Estas concepciones totalmente erradas tienen una raíz patriarcal y machista, el trabajo doméstico no es una obligación ni debería estar condicionado por el género. La invisibilización de las amas de casa es una de las formas más abominables de mantener la sumisión y la explotación de muchas mujeres que llegan a creer que su labor en el hogar nunca va a estar a la altura del empleo de su marido y que van a estar siempre en deuda con él por no aportar dinero al hogar.

Sin embargo, podemos concluir que ser ama de casa sí es un trabajo, uno de los más difíciles. Las jornadas de trabajo de una ama de casa no tienen un horario fijo ni definido, son las primeras en levantarse y las últimas en irse a la cama, las que deben levantarse durante algún contratiempo nocturno, no tienen vacaciones ni días de asueto; incluso en los paseos familiares deben estar a cargo de todo, no disfrutan en la misma medida que el resto de su familia. Siempre están solas, el marido en el trabajo, lxs hijxs en la escuela, no hay tiempo de atender visitas y menos de salir con las amigas. Pocas veces se colabora en dichas labores, que son vistas como tareas individuales y aisladas que además numerosas de ellas llegan a ser agotadoras, un ciclo que parece no terminar nunca. Enfermarse no es una opción, pues no cuentan con seguro médico y nadie las sustituye en su trabajo, mismo que solo se acumula durante sus días de incapacidad.

A pesar de las desventajas sociales que implica, siguen haciéndolo, cada día de su vida con la misma entrega de siempre. ¿Por amor? ¿Por obligación? ¿Porque no tienen otro empleo? Eso no lo puedo responder yo… Lo que sí puedo recomendar es lo siguiente:

Gratitud: Lo menos que podemos hacer es agradecer a esas mujeres que desde el hogar contribuyen a mantener a la familia.

Cooperación: ¿Solo tu mamá tiene manos? Colabora en las tareas domésticas de tu hogar, aunque sea no agregando más trabajo.

Reconocimiento: No se remunera, pero es trabajo. Y como cualquier trabajo, merece respeto, no menosprecio.

Y a las amas de casa, sugiero lo siguiente:

1. El trabajo doméstico no es su obligación exclusiva, si hay más personas en casa también deben contribuir.

2. Realizar todas las tareas domésticas sola, no te hace más mujer ni mejor madre. Estos roles no deberían estar completamente asociados.

3. NUNCA DIGAS “Yo no trabajo, soy ama de casa…”. Eso es restarte valor, a vos y a tu importante labor, que debe comenzar a ser reconocida y apreciada por nosotras mismas.

Fuente: www.proyecto-kahlo.com

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